lunes, 15 de abril de 2013

LA JUNTA ES UNA FUERZA DE OCUPACIÓN QUE NOS REPRIME Y EXPLOTA A LOS MALAGUEÑOS


Este poder autoritario y discriminador, nacido como coartada de la megalomanía sevillana, es gravemente perjudicial para los malagueños. La hostilidad está en sus propios genes. Cuando González y Guerra presionaron a Suárez para fundar su junta sevillana de manera claramente contraria a la letra de la ley, Alfonso Guerra se permitió afirmar: MÁLAGA SE HA DESARROLLADO DEMASIADO; AHORA LE TOCA A SEVILLA.

Lo que era una declaración de guerra a Málaga y una clara consigna contra los intereses malagueños que los psoístas debían cumplir, produjo el expolio de nuestras instituciones y recursos que Aparicio patrocinó con entusiasmo y todos los psoístas que medran en Málaga deben cumplir todavía.

Los candidatos por Málaga del Psoe son obligados a comprometerse a traicionarnos, lo que queda claro por lo que han venido haciendo los diputados psoístas por Málaga durante 32 años. Son numerosos los letrados de Málaga convencidos de que todos los parlamentarios del PSOE por Málaga deben ser acusados de prevaricación, de acuerdo con el mandato constitucional

Si no echamos pronto a este poder foráneo, 
conseguirá dejar sin futuro a nuestros hijos.

LA JUNTA ES UN PODER DE OCUPACIÓN QUE DESPRECIA A LOS MALAGUEÑOs





Nada avanzará en adelante en esta ciudad trimilenaria, ni las tecnocasas ni el metro, ni nada que pueda empujar a la capital malagueña hacia el futuro.

Ya lo mandó Alfonso Guerra hace 33 años: "MALAGA SE HA 

DESARROLLADO DEMASIADO; AHORA LE TOCA A SEVILLA". 

Esta orden sigue siendo una consigna para todos los psoístas, especialmente para los que medran en Málaga capital, que casi ninguno es de aquí.

Si no nos libramos de este poder foráneo, el futuro de los malagueños no existe
Los malagueños debemos tener siempre presente que somos la capital legal de la provincia, capital racional de la vertiente Sur Penibética y capital milenaria de la región de Alborán, comprendidos Túnez, Argelia, Marruecos, Ceuta, Melilla y la costa de Málaga.


viernes, 12 de abril de 2013

TANTO YACIMIENTO DENTRO DE MÁLAGA... SIN EXPLORAR. ¡¡¡!!!


Descubierta una estructura funeraria con rico ajuar de oro y gemas en un solar de la Cruz Verde

Las piezas de mayor relevancia se han extraído y podrán ser contempladas en la Sala Arqueológica del futuro Museo de la Aduana 

Diario SUR
La realización de una excavación arqueológica en un solar situado entre las calles Jinetes y Refino de Málaga capital ha permitido descubrir una estructura funeraria de época orientalizante, que va de finales del siglo VII a principios del VI antes de Cristo.

En concreto, se trata de una cámara subterránea formada por sillares de calcarenita con un recubrimiento exterior de mampostería, que contenía a un individuo inhumado junto con su ajuar, según ha informado la Junta de Andalucía en un comunicado, que ha incidido en que ha permitido sacar a la luz detalles del pasado fenicio de la ciudad.

Los primeros estudios realizados en el lugar han determinado que se trata de un hombre de entre 30 y 40 años y 1,80 metros de estatura. El ajuar que le acompañaba está formado por elementos de prestigio procedentes del mediterráneo oriental.

Así, hay un casco de bronce de tipo corintio y un thymiaterion --quemador de incienso--, ambos de procedencia griega; además de un escarabeo egipcio de pasta vítrea con la representación de una deidad engastado en oro. El ajuar se completa con otros elementos metálicos que configuran la panoplia de un guerrero, además de dos varillas, posiblemente de plata.

La delegada territorial de Educación, Cultura y Deporte, Patricia Alba, ha visitado el yacimiento, comprobando la importancia del mismo puesto que supone un hallazgo "de carácter excepcional para la arqueología y de un gran valor patrimonial". Por ello, las piezas de mayor relevancia se han extraído ya y podrán ser contempladas en la Sala Arqueológica del futuro Museo de la Aduana

TANTO YACIMIENTO DENTRO DEL PERÍMETRO URBANO... SIN EXPLORAR. ¡¡¡!!!
Asombra la riqueza patrimonial que se ha encontrado en la Cruz Verde.

Vale preguntarse cuántos otros hallazgos se producirían si existiera un culto y malagueñista instituto arqueológico de la ciudad de Málaga.
Se sabe que toda la superficie urbana es una especie de tarta arqueológica, porque a diferencia de otras jactanciosas vecinas, esta ciudad lleva casi 3.000 años en el mismo sitio.,

AHÍ ESTÁN, MUERTOS DE RISA, EL VILLAR, LA TORTUGA, LA ARAÑA, EL CERRO CORONADO, LA MURALLA NAZARÍ Y DEMÁS...,CUBIERTOS DE DESIDIA Y DESAPEGO.

Y la muralla fenicia (al menos 2.700 años), parcialmente rescatada en el Rectorado, que se sabe que continúa bajo el Banco de España y la Casona y atraviesa las dos callejuelas intermedias, que deberían ser levantadas y exploradas a fondo.

EL DESINTERÉS Y LA HOSTILIDAD HACIA MÁLAGA NO SÓLO NACEN FUERA.
TAMBIÉN EXHIBIMOS ESTAS NEGATIVIDADES LOS PROPIOS MALAGUEÑOS, LA UNIVERSIDAD,EL AYUNTAMIENTO Y TODAS LAS INSTITUCIONES PÚBLICAS Y PRIVADAS.

Málaga necesita un “Plan Gedeón” para echar a la junta.



A la vista de lo que el gobierno sevillano viene haciendo con Málaga desde hace 32 años, Málaga tendrá que reaccionar, tal vez imitando a la desesperada el Plan Gedeón.
De otro modo, nuestros hijos se quedarán sin futuro y hasta podría ser que la ciudad desapareciera. Ya va cumpliéndose el mandato de Alfonso Guerra a los psoístas de convertir a Málaga en una aldea insignificante. Grandes zonas de la ciudad están hoy en día completamente muertas.
Lo siguiente va a ser (en meses), que los sevillanos nos quiten la provincia. 

Los planes de Griñán despojan a Málaga de la capitalidad provincial.


Gedeón y los trescientos
Gedeón, el tímido juez de Israel, es una figura clara y precisa de los tiempos que vivimos, y de la demanda actual de Dios para su pequeño remanente vencedor.
Caos en Israel
El libro de los Jueces contiene el tramo de la historia de Israel que media entre Josué y Samuel. Entre ambos profetas, de reconocida fidelidad, hay un largo período muy oscuro.
Muerto Josué y toda su generación, el pueblo se volvió a los baales, por lo cual se encendió contra ellos el furor del Señor. La mano de los enemigos se hizo pesada y fueron despojados y humillados. En estas circunstancias, el Señor levantó jueces para que los librasen, pero, pasado el tiempo de un juez, otra vez se apartaban. Trece jueces fueron levantados para guiar al pueblo en este período, pero el final era siempre el mismo. Así lo resume el último versículo del libro: "En estos días no había rey en el Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía" (21:25).
Tal vez el más fiel de los jueces fue Gedeón, cuya historia se narra en los capítulos 6, 7 y 8 de este libro.
Desde el primer versículo del capítulo 6, somos ya introducidos en lo que eran aquellos tiempos: "Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová; y Jehová los entregó en manos de Madián por siete años." Los israelitas sembraban y cosechaban, pero no comían de ello. Criaban ganado, ovejas, bueyes y asnos, pero no les aprovechaba. Los madianitas venían a la tierra como langostas, y sus camellos eran innumerables. A su paso no dejaban nada. Israel conoció entonces el hambre y la frustración de trabajar sin aprovechar lo trabajado. Nada quedaba del pueblo vencedor, al cual Dios había dicho, por boca de Moisés, que haría caer "temblor y espanto" sobre sus enemigos (Éx.15: 15-16).
Tal como el tiempo de los jueces es nuestro tiempo. La apostasía cunde por todos lados. El pueblo de Dios se ha olvidado de las misericordias de Dios e impera la incredulidad. Los enemigos de Dios han tomado por asalto los diversos ambientes cristianos, y ha sido mancillado el testimonio de Dios. En tal desastrosa situación, los verdaderos hijos de Dios sufren el robo de su paz y de su herencia. El fruto de su esfuerzo es devastado. Viven expuestos a infinidad de peligros. Se sienten como en campo raso, sin defensa, y sin escudo. ¿Cuál es la causa? ¿Estará en Dios que se ha olvidado de ellos? ¿Es que se ha olvidado Dios de su heredad? No es así. Es por el pecado, es porque se han dejado los caminos santos del Señor, y se han levantado altares a los ídolos.
Sin embargo, aún en estos tiempos, Dios se ha reservado un remanente tiene fiel. Hoy también hay gedeones que son levantados por el poder de Dios para resistir la anormalidad y vencer las batallas de Dios.
La Escritura nos dice que Israel clamó al Señor y Dios le envió un profeta, el cual les dijo que todo lo que ellos estaban viviendo era consecuencia de la desobediencia a su voz (6:8-10). Y luego, en su misericordia, el Señor envía su ángel, quien se le aparece a Gedeón (6:11).
Un valiente, escondido
Dice la Escritura que, en ese momento, "Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas". Gedeón sacudía el trigo en el lagar, no en la era. Nosotros sabemos que la era es el lugar donde se sacude el trigo. El lagar es donde se exprime la uva, donde se hace el vino. Este es un signo, entonces, de anormalidad. Gedeón sacude el trigo en el lagar, para defenderse de los enemigos, porque la era no ofrecía seguridad. Él está escondido en su propia casa.
El ángel saluda a Gedeón con estas palabras: "Jehová está contigo, varón esforzado y valiente" (6:12). Si el ángel dice que Gedeón era esforzado y valiente, es porque de verdad lo era. Pero, ¿cómo es que los hombres valientes estaban escondidos del enemigo? Si los esforzados estaban en esa condición, ¿que quedaba para los medrosos? ¡Oh, es que el brazo del hombre es incapaz para salvar, es que la fuerza y la valentía del hombre de nada sirven, si Dios no salva! De nada servían la fuerza y la valentía de Gedeón. Era una fuerza inútil. Cuando peleamos las batallas de Dios nos damos cuenta de la inutilidad de nuestra capacidad y de nuestras armas.
El celo y la humildad de Gedeón
Sin embargo, Gedeón estaba consciente de la caída de Israel, porque responde al ángel con gran celo: "Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en manos de los madianitas." Gedeón conoce la palabra de Dios, la cual habla de maravillas ocurridas en otro tiempo a favor de su pueblo. Gedeón ama a Israel y se duele con el estado de postración que padece. Él no está conforme con la anormalidad. Él espera la vindicación de Dios. Sus palabras brotan como una dramática llamada de auxilio. Gedeón estaba consciente del problema de Israel. Sabe que Israel no es un pueblo llamado para estar sojuzgado. Entonces Dios, al ver su corazón angustiado, fue a él para alentarlo a pelear las batallas de Dios. Dios se manifiesta a aquellos que esperan en su salvación, y que no se conforman con las cosas como están, que no se resignan a la derrota sólo porque los demás estén derrotados, que no se conforman con la anormalidad sólo porque estén rodeados de ella, y porque muchos la legitimen.
Entonces Dios prueba el corazón de Gedeón, diciéndole: "Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de las manos de los madianitas. ¿No te envío yo?" El Señor le insta a que use su fuerza, "tu fuerza", y le ofrece su respaldo. Si Gedeón confía en sí mismo, dirá: "Sí Señor, yo puedo, yo iré". Pero Gedeón conocía su pequeñez y conocía al Señor.
El Señor siempre nos da la posibilidad de echar mano primero a nuestras fuerzas. Luego, cuando hemos fracasado, echamos mano a lo suyo. Así que tenemos siempre ante nosotros, en nuestro servicio, dos caminos: el de nuestras fuerzas y el de los recursos de Dios. Y normalmente nosotros, en nuestra presunción, echamos mano a lo nuestro. Creemos que en nosotros hay capacidad, hay buenas ideas ("Con esto salvo la situación"), y aun los primeros intentos parece que dan resultado. Hay algún fruto. Hay buen ánimo, emoción –mucha emoción–, fogosidad, cánticos entusiastas. Nos llenamos de gloria. Luego, a poco andar, comenzamos a cansarnos, los cánticos empiezan a parecer repetitivos. Las formas siguen iguales, pero la gloria se esfuma. Reaccionamos, buscamos culpables, herimos al hermano, sembramos muerte y cosechamos muerte. Entonces –recién entonces– acudimos a Dios. Y Él, en su misericordia, nos oye y nos salva. Ahora estamos dispuestos a renunciar a lo nuestro y a reputarlo por basura, para seguir un camino más excelente. Este camino es, a veces, lento, difícil, y comienza, invariablemente, con una pérdida del yo y una afirmación de la gloria de Dios. Pero es un camino seguro.
¿Cómo evitar un fracaso doloroso y un "largo itinerario por el desierto"? Veamos a Gedeón.
Gedeón no intenta siquiera probar con sus propios medios. Él conoce a Dios y conoce su propia impotencia, por lo cual dice: "Ah, Señor mío, ¿con qué salvaré yo a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre." Aunque el Ángel ha visto alguna fuerza en Gedeón, él no ve nada en sí mismo. Gedeón reconoce que no tiene nada, y que no es nada. "¿Con qué salvaré yo a Israel?" lo primero aquí es con qué. Él no tiene nada. Y luego dice "¿Con qué salvaré yo?" Él no es nada. "¿Quién soy yo para salvar?", dice Gedeón. Además, dice que su familia es pobre en Manasés* , y que él es el menor de ella. Gedeón no tenía rangos ni títulos que ostentar. Cuando dice que él es el menor de la casa de su padre nos hace recordar a David entre sus hermanos, cuando Samuel iba a ungir al futuro rey de Israel. De verdad, Dios "no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón" (1 Sam. 16:7)
La humildad la de Gedeón nos muestra que ante la presencia de Dios vemos verdaderamente lo que somos. Ante Él apreciamos nuestra absoluta nulidad. Sólo quien anda delante de Dios puede decir: "¡Ay de mí!". Sólo el ver a Dios mata en nosotros toda presunción y vanagloria. "En tu luz veremos la luz" (Sal.36:9. Ver también Is. 6:5; Hch.9:6; Ap.1:17).
Estas palabras de Gedeón nos recuerdan, además, a Pablo diciendo de sí mismo que era menos que el más pequeño de todos los santos (Ef.3:8). Viéndole de este modo, uno podría pensar que Dios se equivocaba al escoger a este hombre. "Un acomplejado", diríase en la terminología moderna. Pero es que ante Dios no cabe otra posición.

miércoles, 10 de abril de 2013

QUIENES ACONSEJAN AL ALCALDE DELATORRE EN MATERIA DE ARQUITECTURA, DEBEN SER ENEMIGOS JURADOS DEL MITO DE "MÁLAGA LA BELLA"


Los merenderos de la autopista marítima Ruiz Picasso han debido de ser diseñadas por Griñán o alguien tan enemigo de Málaga como él. No pueden mas horrendas, opacas, “inmalagueñas” e inadmisibles. 

Aunque nadie me va a hacer ni puñetero caso, el Ayuntamiento de Málaga tendría que reflexionar sobre la conveniencia de que Málaga cuente con un comisariado para cuidar la estética pública, ya que Urbanismo se basa en normativas "ciegas" y no piensa siquiera en la armonía estética de lo que aprueba, como el centro cultural inadmisible levantado en el Molinillo, como parte de las Mercedarias, o la fachada de manicomio soviético del Hotel Ibis, visible en casi toda Carretería

lunes, 8 de abril de 2013

CORREOS: ¿Nuevo expolio de Málaga en beneficio de Sevilla?



La junta de los sevillanos pretende vender el edificio donde funcionaba la central de CORREOS DE MÁLAGA, en treinta millones de euros. La junta sevillana obtuvo este edifico sin soltar un duro y ahora... vamos a ver a dónde van esos millones.

¿Hará esa junta como siempre, expoliar en Málaga para beneficiar a Sevilla?
como viene haciendo 32 años ya, dándole a Sevilla los fondos europeos que corresponderían a Málaga.

¿30 MILLONES MALAGUEÑOS 
PARA SEVILLA?

martes, 19 de febrero de 2013

ESPLENDOR VEGETAL DE MÁLAGA


En el extenso término municipal de Málaga, el tercero en extensión de la provincia tras los de Antequera y Ronda, se combinan al menos dos tipos de paisajes bien diferenciados: hacia el norte se encuentran los Montes deMálaga, zona muy arbolada y de gran valor ecológico y paisajístico, declarada Parque Natural En este mismo territorio, pero hacia el este, el terreno entronca claramente con la fisonomía axárquica y es donde se dan las mayores alturas, como la del pico de Santo Pitar (1.020 metros). 

Las tierras se allanan hacia el oeste y forman lo que se conoce como la Hoya de Málaga, que no es sino la depresión en la que se unen las cuencas de los ríos Guadalmedina y Guadalhorce antes de su desembocadura en el Mediterráneo. En este espacio confluyen la fachada marítima de la ciudad, que tiende a ensanchar sus límites hacia la parte occidental, y, todavía, algunas plantaciones de caña de azúcar, frutales y hortalizas, que conforman los últimos reductos de una tradición agrícola cada vez más absorbida por los polígonos industriales y la constante expansión del aeropuerto.

El entramado urbano de la ciudad se extiende de este a oeste a lo largo unos 12 kilómetros, y aproximadamente en el punto medio geográfico se abre el gran semicírculo donde se ubica en centro histórico, que concentra prácticamente todos los monumentos y puntos de interés.

Ante la expansión asiria y la progresiva desertificación de sus territorios, los fenicios de Tiro llegaron al litoral andaluz alrededor del 800 a.C, y en esa época fundaron Malaka, que más que una ciudad sería en principio un asentamiento comercial en torno al puerto. Tiempo después serían los griegos quienes fundaran la vecina Mainake, destruida por los cartagineses, que a su vez sufrieron el empuje de Roma, ante la que sucumbieron a finales del siglo III a.C., en la segunda Guerra Púnica.

Bajo el dominio romano crece la actividad exportadora, basada fundamentalmente en el garum (salsa o pasta de pescado), el vino y el aceite. En el año 81 de nuestra era la ciudad es ya un municipio federado y son construidos relevantes edificios, de entre los que se conserva el teatro, en las faldas de la Alcazaba. Agotada la hegemonía romana, la ciudad pasa a manos de silingos, vándalos y visigodos, y a partir de la invasión islámica dependerá del emirato y posterior califato cordobés. 

En épocas sucesivas la ciudad caerá en manos de los bereberes hammudíes, de los ziríes de Granada, de los almorávides, almohades y nazaríes. A pesar de estos constantes cambios la ciudad no perdió su actividad comercial, debido, en buena medida, a la protección de sus fuertes murallas y a la vigilancia que podía ejercerse desde el castillo de Gibralfaro.

Las tropas cristianas asediaron la ciudad de Málaga durante un siglo, y al cabo se rindió sin condiciones en 1487. Esta rendición incondicional supuso la esclavitud o el destierro de un elevado número de sus habitantes. Con la cristianización la ciudad empieza a transformarse, ensancha sus límites extramuros y la Iglesia inicia rápidamente la construcción de templos y conventos. A los disturbios moriscos del siglo XVI, que acabaron con la expulsión de éstos en 1614 y con el consiguiente desabastecimiento, hay que agregarle las inundaciones del río Guadalmedina y las epidemias que se expandieron por la ciudad en el siglo XVII, y, además, las incursiones de piratas y berberiscos y los ataques de las flotas francesa y británica. La población llegó, pues, exhausta a las postrimerías del siglo XVII.

Durante la siguiente centuria Málaga entra en una época de mayor estabilidad en todos los sentidos y, sobre todo, la economía empieza a fortalecerse debido principalmente a las exportaciones agrícolas. También el fin del monopolio del comercio de Indias repercute directamente en el creciente auge que experimenta la actividad portuaria. 

En el siglo XIX la capital no sólo padece la invasión napoleónica, sino también las luchas entre absolutistas y liberales que, en 1831, durante el reinado de Fernando VII, causó el fusilamiento del general Torrijos y sus compañeros en las playas de San Andrés. Hacia mediados de este siglo, Málaga conoce una industrialización centrada en los sectores siderúrgico y textil que la coloca, en este ámbito, en el segundo lugar en España.
Los promotores de esta intensa actividad económica fueron los Larios y los Heredia, a los que la ciudad mostró su agradecimiento erigiéndole estatuas y denominando algunas de sus principales calles con el apellido de ambos. Y es en el siglo XIX cuando Málaga perfila su urbanismo: hacia el oeste se sitúan los barrios proletarios y las fábricas, y al este, las grandes mansiones de la nueva burguesía, mientras que en el centro se ensanchan algunas calles y se construyen edificios de llamativa arquitectura