martes, 4 de septiembre de 2012

NUEVA MENTIRA DE LA JUNTA EN MÁLAGA. Las tecnocasas ya tienen capítulo propio en el memorial de proyectos incumplidos de la Junta

Las tecnocasas ya tienen capítulo propio en el memorial de proyectos incumplidos de la Junta, que en Málaga a estas alturas se extiende en varios volúmenes sin dejar de sumar capítulos, Tren Litoral, Saneamiento, Parque Metropolitano, Carretera de Cádiz, Cuartel de la Trinidad, Macrohospital... Y este proyecto urbanístico estelar durante dos legislaturas -exprimido en varias campañas electorales- cumple ya siete años sin futuro, añadiendo otro aniversario de vacío mientras el país escapaba de la canícula. En estas dos legislaturas, el 'Barrio del Conocimiento' le ha servido a la Junta para darse pisto con un proyecto con todo para lucirse: ciudad, jóvenes, vivienda, tecnología, emprendimiento, sostenibilidad. Solo le faltaba un pequeño detalle: ser verdad. ¿Pero desde cuándo eso ha sido un problema en Andalucía Imparable?
El proyecto en realidad resultaba incontrovertible: pequeñas viviendas públicas de bajo coste en régimen de alquiler durante siete años para jóvenes emprendedores que buscasen casa y a la vez un lugar de trabajo, de modo que se trasladaba la idea de 'incubadora de empresas', de tanto éxito en el PTA, a 'incubadora residencial' afrontando también el problema de la vivienda y rehabilitando un barrio degradado. Un plan perfecto. Entonces, si además la financiación estaba aprobada, ¿qué ha fallado? La respuesta es, una vez más, la política. O sea, la miopía cortoplacista, la tendencia al propagandismo facilón y la burocracia atrofiada, esa burocracia sevillana que además nunca aceptó este proyecto innovador aquí sembrándolo de dificultades hasta cargárselo por un tecnicismo absurdo. A eso se suma, claro, el Ayuntamiento de Málaga. A la Junta nunca le falta el apoyo de éste para propiciar un fracaso; y los celos una vez más se materializaban en entorpecimientos mientras se copiaba la idea en proyectos como 'la manzana verde' con la misma retórica hueca y probablemente el mismo destino. El sistema parece diseñado para que los proyectos fracasen una y otra vez.
Aquí no hay modo de innovar. Salvo quizá las tecnopeñas o tecnocofradías, poco cabe esperar. Aun así, no es fácil justificar lo ocurrido con este proyecto, con la financiación aprobada, las expropiaciones resueltas y una oficina de cinco personas abierta durante años. Pero a estas alturas los proyectos frustrados ya ni siquiera desencantan a una población que ha perdido la capacidad de indignarse a fuerza de costumbre. Se asume que el recorrido de los proyectos acaba antes o después en el vaciadero burocrático de la política (de la junta).

Las 'tecnocasas' han quedado solo en un buen concepto, una palabra eufónica del mismo arsenal retórico del que se nutren las naderías de Málaga Valley. Todo a medida de los vendehúmos.

“EL MIRADOR” de León Gross

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