martes, 21 de abril de 2015

HAY QUE DEJAR DE HACER EL RIDÍCULO CON TANTOS AFORADOS.

Aforado es alguien a quien las leyes tratan de modo especial. Es un privilegio que se han venido apropiando los políticos españoles para sus patrimonios personales desde el comienzo de la Transición.

Pero conviene que recordemos que aquí se afora a sí mismo hasta el tato. En el país de la picaresca y los ERE, todos quieren burlar a la justicia cuanto le sea posible, como Pujol y su clan. En España hay más de 17.600 aforados, más que en el conjunto de toda la Unión.


DEBERÍA DARNOS VERGÜENZA

Hacemos el ridículo a escala internacional proporcionando coartadas a pillos, corruptos y defraudadores, que con ese privilegio autoconcedido, dilatan las investigaciones legales y los juicios hasta límites imposibles, de manera que consiguen que sus delitos prescriban para quedar impunes.


LOS AFORAMIENTOS HAY QUE REDUCIRLOS A OCHO O DIEZ EN TODA ESPAÑA. Permanecer como estamos es fomentar el compadreo de borracheras y comilonas, como se viene haciendo en Sevilla desde tiempo inmemorial. Pero ellos, los pillastres aforados, se resistirán como gatos panza arriba, por lo que no deberíamos votar a nadie que no renuncie a su aforamiento.


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